domingo, 29 de enero de 2012
Totalmente fuera de mi alcance
Llego al restaurante y tres mujeres despampanantes en la mesa de junto. Totalmente fuera de mi alcance, pensé; pero fui feliz cuando noté que no dejaban de mirarme. Me giraba para verlas y ellas regresaban a su plato, pero pocos segundos pasaban y otra vez miraban hacia mí. Haciéndome el despistado paré el oído para escuchar cada una de sus palabras “está guapísimo” “lo quiero sólo para mi” “está hecho un sueño”. Orgulloso me sentí, me acomodé la corbata decidido a ir a por ellas; de pronto me di cuenta que tenía una tele con Brad Pitt atrás de mí. Carajo.
domingo, 23 de octubre de 2011
Tres deseos
![]() |
| Tú me haces volar |
— Te concederé 3 deseos ¿quieres Gatorade para refrescarte, una modelo para satisfacerte y un jacuzzi para relajarte?
— Lárgate pinche genio y déjame con mi moto, porque solamente el viento de su velocidad me refresca, las curvas de su andar me satisfacen y la adrenalina de su volar me relaja.
jueves, 8 de septiembre de 2011
VALE
Después de la tormenta, cuando menos me lo esperaba salió Vale, los rayos de su pelo y la luz de sus ojos me alumbraban. Era feliz. Escuché una voz en la naturaleza decir “CON VALE PUEDES OBTENER LA FELICIDAD”. Hasta ese día, lo único que yo sabía, era que con un vale podía canjear unas papas Sabritas, pero no sabía que había un tipo de vale para la felicidad. Necesitaba conseguir ese vale, porque la felicidad para mi todo lo vale. En mi lucha por conseguir ese vale, caminé por las calles preguntando a la gente, pero la única respuesta que me dieron fue “tu situación me vale”. Les dije “vale, hasta luego” y con esa despedida pretendía encontrar el vale por mi cuenta. Le pregunté a mi mejor amiga cómo conseguir el vale, y Vale me dijo que vale la pena buscar lo que vale pero que desconocía sobre el vale. En un sueño sin Vale soñé caminar hasta donde estaba el vale. Al despertar seguí la ruta y llegue en el amanecer hasta una casa blanca donde salió Vale, entonces me dí cuenta que el vale, era Vale y con ella conseguí la felicidad que es lo que de verdad vale. Vale, hasta mañana.
miércoles, 7 de septiembre de 2011
Dolor de muelas (extracto de una carta del SUP)
Mira muchacho -me dijo-, la vida de un hombre no es más que la búsqueda de una mujer. Fíjate que digo una mujer y no cualquier mujer. Y por una mujer, muchacho, me estoy refiriendo a “una de única”. El problema está en que el hombre siempre queda con la duda de si la mujer que encontró (si es que encuentra alguna), es esa una mujer que estaba buscando. Yo ya estoy viejo y he descubierto una fórmula infalible para saber si la mujer que uno encontró es la una mujer que estaba uno buscando..."
El viejo carraspeó y me confió: "Si tu le dices a una mujer que te duele una muela y ella, en lugar de mandarte al dentista o darte un analgésico, te abraza y deja que recuestes la mejilla en sus pechos, entonces, muchacho, esa mujer es la una mujer que andabas buscando...
martes, 17 de mayo de 2011
¿Qué día recibiré tu respuesta?
Él solamente le mandaba cartas de lunes a domingo, de enero a diciembre. Se inspiraba con Bacardí bajo el pretexto que le ayudaba a curar su pena. En realidad siempre estuvo herido.
Borracho perdido, escribía tan rápido y con tan fea letra que, aunque algún curioso se hubiera acercado para enterarse, nadie habría podido descifrar el secreto. Porque su situación era un secreto. Uno que se revelaba en un papel que jamás era leído.
Al principio eran cartas voladoras. Si las cartas eran buenas las ataba a un globo y las miraba desaparecer. Las malas terminaban en la caja de arena del gato. A veces, cuando el gato se rehusaba a usar la caja, terminaba en el patio atado a un par de globos sobrantes. El gato: nunca voló. Las cartas: jamás se respondieron.
Tiempo atrás había sido un ecologista entusiasta; ahora se le antojaba más el fin del mundo. Las consecuencias climatológicas de sus globos le daban lo mismo, pero sus finanzas lo obligaron a cambiar de método. La idea le vino un día, un día que se cayó en la cocina y notó las filas de botellas vacías bajo el lavabo. Las contempló mientras se preguntaba cómo llegaron a ser tantas.
Estuvo largo rato tirado, preguntándose cuestiones diversas, hasta que se le ocurrió levantarse.
Malditas botellas. Las contó: Doscientas cuarenta y cuatro. ¿Dónde estaban los malditos corchos? ¡Maldita sea!
A lo largo de la semana, la idea de lanzar botellas al mar le parecía tan romántica que ir a comprar corchos fue para él como ir a la florería por una docena de rosas.
Las cartas navegantes fueron un éxito. Comenzaban con un "Querida Barbie" si estaba de buenas; si, de malas, las empezaba con un "Grandísima gran bruja". El estilo siempre era el mismo: Un ininterrumpido monólogo de preguntas a ella que se respondía a sí mismo, o una serie de reclamos desde ambos puntos de vista en los que se daba el papel de mediador durante la discusión. Escribía páginas con los pensamientos acumulados durante cada día. Algunas eran muy hermosas, otras eran muy ofensivas.
Las cartas cerraban siempre con la misma frase: "Espero tu respuesta."
La última botella que lanzó contenía un mensaje breve:
"Querida Barbie:
¿Qué día recibiré tu respuesta?"
Olvidó firmarla.
En realidad no importó, pues, ése día, al caminar por la playa buscando el lugar propicio para el lanzamiento, estaba tan borracho que terminó por arrojarla contra una pila de piedras filosas. Se acercó tambaleante a recogerla recuperando de entre los vidrios el enrollado mensaje. Se cortó. Cuando notó la sangre en su mano, comenzó a maldecir a todas la divinidades jurando que jamás escribiría otra carta. Cumplió su promesa.
No pasó ni una semana cuando empezó a recibir respuestas.
viernes, 6 de mayo de 2011
Can´t wait for the outfit
A raíz del festejo del Colegio América donde las exalumnas celebraban sus 25 años, Gonaro ha establecido la teoría de las 3 veces.
No, o sea no se refiere a la teoría de que la tercera vez es la mejor, porque la primera les duele, en la segunda el miedo sigue y no es sino en la tercera –metáfora ahora- cuando no queda ni la cáscara ni lo blanco de la sandía así que todo es dulce…
Bueno, según la “Teoría Gonárica” a la mujer –hoy en día- se le presenta 3 veces ante la sociedad. A los 3, a los 15 y a los 25.
Antiér publiqué un artículo en una página de moda, así que enrrachado en ese mundo, me dispongo a analizar el outfit de las tres presentaciones.
En la presentación de los 3, por cierto ante la virgen, el vestidito es totalmente blanco, conservador y puro. A los 15 años la cosa cambia, mucho más PE-GA-DI-TO, marcando las nuevas curvas… y porqué no un poquito de pecho al descubierto! ¡Ahora, están listas para tener novio!
A los 25, la vestimenta sigue siendo blanca… pero su imagen denota poco blanco. ¡Que bronceado presumen en cara, cuello, brazos, pechos, piernas, piernas, más piernas, más, más, más… basta, hasta ahí!
Collar de flores, ¿color? ¡rojo sandía! ¡Ahora, están ya súper listas para tener novio!
Espero que esta evolución continúe y se abra la etapa de la cuarta presentación de la mujer. ¡I can´t wait for the outfit!
Dejen de matar muertos. ¿Ok?
Alegaban y alegaban tanto obreros como oficinistas que “alguien” se aparecía en la fábrica. Bendiciones, magia blanca, crucifijos… de todo se hizo.
Ahora el pobre de Leonardo -los domingos en la tarde- no oye más que su respiración y su teclado. PUTA SOLEDAD. ¡Please hagan algo para que regrese ese alguien! Ah ...y que porfa, sea mujer…
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

